¿Casualidad?

Caminaba por aquella calle, parecía despistada e iba demasiado empapada. Tras una sudadera larga se encontraba una chica pelirroja de ojos negros como el carbón y pecas por toda su cara.
Aquella chica iba tapada de arriba abajo, mirando al suelo y escuchando música, se observaba porque llevaba un cable blanco colgando por su vaquero. 
No entendía que hacia a esas horas y con esa lluvia paseando por la ciudad, pero ella misma sabía que estaba haciendo. Llevaba tiempo en soledad, el chico del que se había enamorado pasaba de ella y a pesar de conservar a sus amigos, a ella le faltaba eso a lo que el mundo llama amor. Cuando por fin se había colocado, había decidido desordenar todo en su vida y perderse de nuevo, todo aquello por culpa de su corazón, pero sabia que volverían los días ordenados y soleados.
Así como si nada y como siempre la casualidad hizo que se chocara con una persona, la verdad es que iba sumergida en sus pensamientos, levantó la cabeza y vio aquellos ojos azules, un chico alto, con pelo negro y delgado estaba frente a ella, la verdad es que era muy guapo.
-Lo siento - dijo él
-No te preocupes - dijo ella
Y continuaron su camino, ella volvió a su casa y se metió en la cama.
Al día siguiente una vez arreglada, fue a buscar el bus, puesto que había quedado con sus amigos, se subió a él y de repente el chico del otro día estaba allí, otra vez la casualidad les había puesto en un sitio a la misma hora. Se agarró a las barras, no había ningún sitio libre y en ese momento se acercó el chico.
-Hola, ¿te acuerdas de mi? -
-Sí, eres con quien me choque ayer -
-Sí exacto. ¿Me darías tu móvil?-
-Sí claro, 683... - dijo ella, se notó las mejillas muy calientes, seguro que había enrrojezido mucho.
-Toma apuntamelo- le paso el móvil y se lo colocó en sus manos
Ella le obedeció, al rato se despidieron y cada uno fue con su grupo de amigos.
Siguieron hablando durante mucho tiempo y quedaron varias veces, hasta que el amor surgió entre ellos, quizás la casualidad ponga a ciertas personas en nuestro camino sin ser conscientes de ello, por eso hay que sacar el mejor partido de cada persona que se nos presenta.

V.K. Texto ficticio

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